En el mundo de las carreras populares no todos vuelan, y después de los vencedores, llega el furgón de cola y el coche escoba.

Y es en ese lugar donde el running se ve de modo diferente.

Perseguimos a las gacelas a nuestro ritmo: el trote cochinero...


Ponferrada sale a la calle: Crónica de las 21 lunas y media

NOTA: Esta crónica lleva escrita varias semanas. Pero es hoy cuando por fin la publico.

Muchos de los os pasáis por aquí sabéis que vivo en Ponferrada, y muchos también sabéis que no me gusta correr en casa. Será manía mía, tal vez porque me da vergüenza, o por otras causas. El caso es que llevaba años sin participar en carreras en la ciudad, más allá de la San Silvestre o, más recientemente, los 5000 pasos contra el Cáncer.

Este año la organización de las 21 Lunas y Media había decidido preparar una prueba paralela a los 21K, de 8 kilómetros, lo que abre el abanico a los menos osados para que puedan participar y disfrutar del running nocturno en la ciudad. Después de la Travesía de Aquilianos me vine arriba y decidí apuntarme al 8K. Desde Aquilianos había salido un par de días con la bici y un entreno con el club. La semana anterior a la carrera apenas había hecho nada, pero me veía con ganas de correr.

El viernes ya tenía un "come-come" muy grande y tras la jornada matinal de trabajo del sábado, los nervios se fueron apoderando más de mí. No sabía qué comer, no quise dormir siesta, y después de recoger el dorsal a media tarde, no sabía qué merendar-cenar. ¿Qué me pasaba? Después de 75 carreras, ¿la 76 iba a ser diferente?

Eran las 20h30 y la carrera empezaba a las 22h15. Una ducha fresquita para activar las piernas, me puse el "uniforme de gala", dejamos el coche en meta, y me fui trotando a la salida. La temperatura era muy buena, incluso algo fresca, y cuando llegué al castillo me encontré con los compañeros de RunningParaTodos para calentar. El ambiente fue creciendo a medida que se iba acercando la hora de la salida. Tras las pertinentes fotografías y desearnos suerte a todos, se dio la salida.

Foto de familia antes de salir
El recorrido de los 8K es sencillo, Una subida de unos 200 metros en el kilómetro 2, bajada hasta casi el kilómetro 4, llaneo hasta pasado el 6, ligera subida, y luego llanos y falsos llanos hasta meta. El primer escollo, y más duro, lo pasé de broma en broma, saludando a corredores y algunos espectadores.
Gracias a Roberto por esta foto ya en el cajón de salida
Cuando me di cuenta, iba bajando de nuevo hacia el castillo, rodeada de un ambiente espectacular, con muchísimo público, que te llevaba en volandas, en la Plaza del Ayuntamiento, en la Calle del Reloj, en la Plaza de la Encina y en la Calle Gil y Carrasco hasta el Castillo. A partir de ahí, con bastante menos público, iba a buen ritmo.

Tras pasar el kilómetro 5, sólo quedaba subir hasta Correos, recoger el avituallamiento, y acabar en el falso llano. Ahí seguí más o menos concentrada hasta que me adelantó Alex, que iba con la bici detrás de Sergio Sánchez, ganador en la media maratón.

En los últimos kilómetros ya sólo quedaba apretar para adelantar a algunas corredoras, para plantarme en la pista del Colomán Trabado en menos de 53'44", contenta y con muy buenas sensaciones, teniendo en cuenta que contaba con hacer sobre unos 55 minutos, a mi ritmo lento.

Recogí medalla, avituallamiento y me cambié de ropa y esperé con mis compañeros de club por los valientes de la media maratón. Allí nos enteramos que el club había hecho pleno en el podio femenino en los 8K. Bien por Carmen, Lucía y Patricia!!!
Olé este pleno de chicas!!! Qué grandes sois!!
En resumen, buena iniciativa por parte de la organización, organizando una prueba paralela de 8K, ya que amplía el abanico de participantes.

Es una lástima que una prueba que, en el mes de julio tenía mucho tirón porque era la única media maratón del noroeste, tras bailes de horarios y fechas, en junio no lo tenga tanto, teniendo en cuenta que al día siguiente era la media maratón de Burgos.

Y también recomendar que la entrega de premios no se demore más allá de la llegada del último corredor, ya que aún se tuvo que esperar una hora más para la entrega de trofeos.


Travesia Integral de los Montes Aquilianos: la montaña como protagonista

Aunque tengo pruebas y acontecimientos pendientes que contar, que no hago por falta de tiempo para sentarme con la tranquilidad que me gusta para escribir, hoy me acerco a esta tribuna para contaros una de mis pruebas favoritas: la Travesía Integral de los Montes Aquilianos, que se celebró el pasado 4 de junio.

Esta prueba, que consta de dos modalidades: 63 y 47 kilómetros, es un clásico entre las travesías de montaña del Norte de España y son cientos los participantes que se acercan a Ponferrada para pasar un día entre nuestros montes.


Tras una noche sin dormir, por la cena de la Federación de Peñas de la S.D. Ponferradina, que siempre coincide con la carrera,  me levanté a las 4h15 de la mañana para preparar todo el ritual: untar los pies en Vicks Vaporub, las posibles rozaduras con vaselina, las mochilas (la que llevaba y la de Montes), etc... y a la Plaza del Ayuntamiento!! Eran las 5h30 y la plaza vivía el habitual run-run de esta prueba.
 Maravilloso Selfie con Oscar (Esprintes Ourense) y Paco Bao (TrotADAS). Así da gusto empezar la jornada!
Foto de familia de los TrotADAS y gentes de Valdeorras, que se acercaron al Bierzo. Gracias!
Tras los saludos a los amigos que se fueron acercando, me fui con mis amigos TrotADAS, Parra y Miguel, quien sería mi guía y mi acompañante en ese día. Salimos y fuimos bajando hacia el Puente Boeza. La táctica era sencilla: tratar de correr cuando pudiéramos y subir andando. Tras unos 3 kilómetros, y dado que Parra iba a hacer la travesía larga, se va hacia adelante y vamos a un ritmo más cómodo.

La bajada hacia Valdecañada había sido rellenada, con lo cual realizamos esa bajada corriendo. Qué gozada! Y llegamos a Villanueva de Valdueza poco más tarde de las 7h30. Allí nos avituallamos, saludamos a Juanma, que nos seguiría hasta Montes y enfilamos uno de los primeros escollos del recorrido: la subida de Villanueva, que llevamos a buen ritmo y que se me hizo más corta de otros años. Posteriormente afrontaríamos en una bajada algo resbaladiza hacia Valdefrancos y llaneo posterior a San Clemente, donde nos volvía a esperar Juanma. La temperatura era maravillosa y no llovía (de momento).
A la salida de San Clemente de Valdueza, antes de empezar la subida de la Ramosa
Tras despedirnos, y junto con David y su mujer, nos platamos en la Ramosa, mítica subida antes de los canales hacia Montes. La subida la llevaba bien, aunque el no ponerme la gorra hacía que el sudor se me metiera en los ojos. Parece mentira que caiga en ese error. Después de coronar, fuimos trotando y andando hasta llegar a Montes. Allí tocó avituallarnos nuevamente, cambiar de ropa y untarnos de crema, aunque el sol luego tardaría en aparecer.
 En Montes de Valdueza, Foto de Cundi Vega
Llevábamos más de 25 minutos de adelanto con respecto a otros años, y tras despedirnos de Juanma hasta Rimor, nos fuimos adentrando en el último escollo de la jornada, la subida desde Montes hasta los Doce Apóstoles.




Subiendo por las calles de Montes de Valdueza

La verdad es que la subida se me hizo más dura que otros años. Pero se nos echaba la niebla encima de nosotros y de repente la buena temperatura se tornó en frío y fina lluvia. Antes de coronar, nos habíamos adentrado el paisaje tenebroso y no nos quedó otra que ponernos el cortavientos, que no quitaríamos hasta Ferradillo.

Desde ese momento, y hasta prácticamente Rimor, coincidimos intermitentemente con Sara Vega, de l@s Mediátic@s Running de León, un placer compartir kilómetros contigo. Qué gran sonrisa duante toda la jornada!

A partir de ahí, las piernas empezaban a perder la frescura, pero fuimos caminando y trotando algo hasta llegar al tercer avituallamiento, en el que no paramos, y fuimos hacia Ferradillo. Mayúscula fue mi sorpresa cuando la carretera del Campo de las Danzas había sido asfaltada. Tras la sinuosa y pronunciada bajada, llegamos a Ferradillo a comer. Eran poco más de las 12h, y allí pudimos comer el bocata, comer fruta y bebernos una buena cervecita, hidratación a tope!!!
A la salida de Ferradillo, antes de empezar a bajar. Foto de Cundi Vega
Después de unos estiramientos, quedaba la temible bajada de casi 8 kilómetros hacia Rimor, que, gracias a una animadísima charla y con unos buenos consejos para trotar "sin impacto", llegamos a Rimor, donde nos volvía a esperar Juanma. En ese momento yo ya no tenía referencia porque mi fore había muerto en la bajada, así que no tenía ni idea en el tiempo en el que podría llegar. Dejo allí mis bastones.

Juanma nos acompañó hasta casi Toral de Merayo trotando, y ya nos quedaba subir el túnel y meternos en la eterna Senda de la Lola, que al final se te hace algo pesada. Ya el calor apretaba de lo lindo y a las 3h30 ya estábamos llegando a la Pasarela sobre el río Sil. No salía de mi asombro, ya estábamos aquí?

Tras subir la cuesta del Castillo, que "te remata", como dice Miguel, ya llegamos a la plaza de la Encina, donde el personal en las terrazas aplaudía de lo lindo a los "piraos" ésos que se pegaron un madrugón de aúpa para ir al monte.

Ya sólo quedaba la calle del reloj, para girar a la dererecha... y ahí estaba la meta!! Y cuando veo el crono... 9h56???? Cómo es posible? No hubiera pensado que llegaría en ese tiempo. Un trote más y... Llegamos!!!
Entrada "triunfal" en meta y posado con nuestros diplomas. Foto Cundi Vega
Tras dar buena cuenta de la empanada y tomar una caña fresca, recogimos el diploma y se reunieron Juanma y Merce con nosotros.

En resumen, una gran travesía, magnífica y exigente, pero que, gracias a un buen entreno de monte, bici y gimnasio, pudimos superar, bajando de las 10h, que era el objetivo "encubierto".

Muchísimas gracias a Miguel por acompañarme en esta nueva aventura, con una charla animada, con buenos consejos, pendiente que me hidratara convenientemente (mi talón de aquiles, sin duda), y por apreciar la grandeza de estos montes, que son una pasada.

También gracias a Juanma, que nos acompañó todo el día, y a los fotógrafos, en especial Cundi Vega, que se pasó todo el día haciendo fotos.

Gracias a todos!

Y el viento no pudo con el Cerdito Volador… Vig-Bay 2016

Habíamos dejado al Cerdito Volador en pleno ataque de canguelo a falta de tres días para la carrera objetivo de primavera.
Y el sábado por la mañana nos fuimos hasta Vigo, con las previsiones climatológicas nada halagüeñas para el domingo, lluvia y viento de cara, pero la ciudad olívica nos recibió con un sol espléndido, con unas pocas nubes y algo de viento, aún en ese momento pensaba que tal vez el tiempo nos respetaría.

Al llegar al Verbum, me encontré con mis compañeros de RunningParaTodos.com, que aparte de recoger su dorsal, entregaban folletos de información de las 21lunas y media, Media Maratón de Ponferrada.

Una riquísima cenita temprano en una pequeña pizzería cerca de Coia, donde nos alojábamos, y pronto para la cama.

El domingo sonó el despertador a eso de las 7h15 de la mañana. Al levantar la persiana, el panorama no pudo ser más desolador: lluvia a dolor y viento que daba miedo. ¿Cómo podría yo plantearme siquiera correr 21 kilómetros con éxito con semejante tiempo? En ese momento lanzo una duda en el whatsapp del club: ¿malla corta o larga? ¿camiseta de manga larga o manguitos? Una lluvia intensa podría dejarme las piernas heladas todo el camino… y el viento podría ser peor.

Tras un minuto en la calle… ¡¡¡¡¡el diluvio!!!!! Todos resguardándonos como podíamos, debajo de dónde fuera para no mojarnos. En ese momento me asalta la duda… ¿me pongo en la salida? No lo tenía nada claro, pero tras parar la lluvia, decido echarle ovarios y meterme en el cajón.
Resguardada bajo el diluvio. ¡Cómo llueve!
Suena el himno gallego (se me pone la carne de gallina), y tras finalizar… cesa la lluvia. ¡¡Milagro!! Sale la carrera, miro a mi compañero de Cofradía, con pena y preocupación, porque me asaltaron las dudas. ¿Podré ir sola durante 21 kilómetros? Ánimos de último momento y me lanzo a correr.

La serpiente multicolor va avanzando por la Avenida de Samil y me lleno de ambientazo total. ¡Incluso aparecía el sol! Vamos acabando el tramo cómodo y empezamos los cuatro kilómetros más duros orográficamente hablando: la subida a Canido y la larga cuesta de Mide. Poco a poco va estirándose el grupo de cola y llega el avituallamiento del kilómetro 5. Cojo mi botella, la abro y bebo a sorbos tranquilamente, incluso caminando unos 100 metros.  Llegado el kilómetro 6, empieza la bajada hacia Praia América en un recorrido cómodo y un ritmo tranquilo.

Paso por Saiáns, y en la rotonda distingo la casa de mi amigo Fernando, que vive en Madrid. En ese momento anoto en mi particular cuaderno de bitácora de esta carrera que les mandaría un saludo a él y a mi gran amiga Emilia. Ahí va!!

El viento es molesto, de cara toda la carrera, y se hace más patente a medida que perdemos el resguardo de las casas. En el kilómetro 10 abro un gel y me lo tomo, me quito el chubasquero y bajo ya al núcleo urbano de Nigrán. En ese momento llevo 1h11 de carrera y me encuentro bien, con ganas de correr, en un grupeto de 3 o 4 corredores que nos vamos adelantando sucesivamente.
En el kilómetro 11, volando en uno de los mejores tramos de la carrera (Foto Tito Limio9

Ya en Praia América, nos encontramos con el viento en su esplendor. Rodeamos el pabellón y enfilamos hacia Monte Lourido. Ahí ya hace complicado el correr, sobre todo hasta llegar al kilómetro 15, camino otros 100 metros para coger fuerzas, ya que no avanzo. En el avituallamiento, recojo una botella de agua, no la abro y me adentro en Monte Lourido. Miro por segunda vez el fore en toda la carrera: 1h49, mejor tiempo que en Oporto, satisfacción porque no vamos mal de piernas y de fuelle.

Finaliza la subida y ya llegando al 16, abro el segundo gel y bebo agua a sorbos. En ese momento me adelantan dos chicos y una chica, que me animan a seguirles. Acabo de beber y me lanzo en la última bajada antes de llegar a Ramallosa. Suenan gaitas que me emocionan y me encuentro en el punto en el que Mazoman me noqueó hace 3 años: subida antes del puente.

Allí me anima el público y yo, con el subidón de las gaitas, sé que Mazomán no me va a pillar. Subo con brío y cruzo el puente de Ramallosa, kilómetro 17. Comienza a llover con ganas, aunque ya cuando llevas más de dos horas corriendo ya te da igual.

Pasada la rotonda de entrada a Baiona, alcanzo a ver a mi compañero de Cofradía, nervioso porque no acababa de llegar. Me paro, le saludo, me recoge el chubasquero y me dice que me acompañará hasta meta, a mi lado, en la acera, para que los últimos kilómetros no se hagan duros.
Km.19, en las calles de Baiona. Mazomán quedaba muy atrás (Foto: FAZ Atletismo)

En las calles de Baiona, a falta de un kilómetro, no dejo de sentir los aplausos del público y que los corredores que volvían de meta. Las piernas están más cansadas, la cadera izquierda y la rodilla derecha me duelen, pero no dejo de adelantar a algunos corredores hasta la misma recta de meta.
Entrando en meta, recordando a todos los que me acompañaron en estos 21097m (Foto: Pili -RunningParaTodos.com)

Veo 2h35 de tiempo oficial y aprieto el paso para entrar en meta: 2h36h06 de tiempo oficial, 2h33:46 de tiempo neto, tres minutos más que hace tres años, pero con la satisfacción que haber corrido casi toda la carrera salvo unos 300m, sola, sin rendirme y centrada en pasarlo bien, a pesar del viento reinante.
Medalla a lo Rafa Nadal. Qué bien sientan estas victorias contra una misma!

Tras una rica ducha, animada comida con los compañeros de RunningParaTodos.com y a disfrutar de la tarde en Vigo, antes de regresar a Ponferrada el lunes.
Sólo me queda agradecer la labor de voluntarios, del público animoso y de los fotógrafos, que salieron a pesar del día desapacible, y a título particular: a los compañeros runners de mi club y a los amigos por los ánimos en los momentos más inseguros, a Jairo de FisioVital por tener las piernas a punto, a Alex Martínez (nuestro gran entrenador) por conocerme mejor que yo misma por sus entrenos y sus desvelos, a Juan y a mi familia, porque han sido pacientes a la hora de aguantarme en este largo tiempo desaparecida (con tantos entrenos y sin apenas tiempo), y a aquellos que, estéis donde estéis, en las nubes, no dejáis de mirar por este cerdito que el domingo sí voló.

Todos habéis sido el motor para seguir zapatilleando a lo largo de tantos kilómetros.Gracias a tod@s! :)


Canguelo...

Ésa es la palabra que mejor puede definir la situación que tengo ahora mismo. A tres días escasos de la Media Maratón Vig-Bay, siento el canguelo total.
¿Dónde está el canguelo? (imagen: universodeemociones.com)
Desde que volví de las vacaciones de verano, prácticamente no he dejado de entrenar, he corrido pruebas de todo tipo, la Family Race de Porto (15K), la San Martiño (10K), carreras de 5 K, he ido al gimnasio desde enero para fortalecer las piernas y le he hecho caso a mi entrenador. Pero… el pánico se apodera de este cerdito volador.

“Sólo” voy con la presión de llegar, pero desde hace mes y medio parece que no levanto cabeza: las tibias me duelen, la gripe se apoderó de mi semana santa y parece que todos los entrenos me salen regulín.

Y para colmo, el domingo pasado mi Garmin Forerunner ha dicho que no quería trabajar más!!!

¡¡¡¡Horror!!!!

Cómo podía fallarme el cacharro que más aprecio del mundo, después de mis Glycerin?

Menos mal que al final era sólo un problema de carga de batería. Limpié los contactos del reloj y ya carga. ¡¡Pero le costó dos días!!

Ya hice la pertinente visita a mi fisio para que me descargara las piernas, aunque éstas siguen cansadas. Mañana tocará volver para poner cintas de kinesio para ver si me aguantan las patas sin quejarse.

Ya he probado los geles para tomar en la prueba y que no me quede sin gasolina como la primera vez. Son de lima-limón, poco empalagosos. A ver qué tal se me da tomarlos en carrera.

La logística está lista: dos equipaciones preparadas, el chip, las zapas, el portadorsal… son tantas cosas que no se me pueden olvidar…
Queda descansar de aquí al domingo, alimentarse bien, hidratarse y mentalizarse de que las cosas pueden salir bien si vamos de menos a más. Tengo la mejor liebre, el gran Paco Bao, de nuestros hermanos TrotADAS, que tiene el dorsal número 1. ¡Qué grande!

Sólo nos queda que las predicciones metereológicas NO se cumplan y que no llueva, porque el viento de cara y la lluvia pueden endurecer más todavía la prueba.


Prepárate, el dorsal 5374 va al asalto de Baiona!

5000 pasos contra el Cáncer

Después de quince días, tenía pendiente la crónica de una de las carreras más emotivas a las que pude asistir en los últimos años: la I Carrera 5000 pasos contra el Cáncer, en Ponferrada.

Durante la semana previa, recibimos la triste noticia del fallecimiento de Rosa, la mujer de Miguel Martínez Basurko, el alma máter de Dragomán. Una mujer que se aferró a la vida y luchó con todas sus fuerzas contra esta cruel enfermedad, que no atiende a edad, a estratos sociales o a estados de forma y que se lleva por delante a mucha gente.

La Comarca y todo el mundo del deporte se volcó con la familia y quiso estar presente en la carrera, homenajeando a esta gran mujer y a todas las personas que han luchado y que siguen luchando para seguir viviendo.
 
La causa bien valía la participación, ya que el dinero recaudado (finalmente más de 5800 euros) fueron íntegramente destinados a la AECC, sobre todo hacia la investigación. Y allá que nos fuimos los cerditos voladores a participar junto con nuestros compañeros de club RunningParaTodos.com, los celestes estrenábamos equipación y fuimos muchos los que nos animamos.


Equipazo!!! Gracias a Roberto González por la primera de las fotos. La segunda es de Juanma.
Sin prisa pero sin pausa fueron cayendo los kilómetros en un recorrido que comparte el circuito de la Media Nocturna, vistoso, relativamente sencillo con dos cuestas contadas, y que va por todo el centro de la ciudad. ¿Por qué no podemos usar ese circuito para la San Silvestre?
El Míster volando... en una serie para él (Foto: Gutis Couceiro)

En un principio iba con Mar, Maribel y Fidel, compañeros del club, intentábamos ir todos juntos, pero las tibias me dan guerra y prefiero aminorar el ritmo e ir tranquilamente. En el kilómetro 3, tras la subida que nos lleva hacia Correos, las tibias no me dan tregua y paro a caminar unos metros. Trato de engancharme con mis compañeros TrotADAS, Paco y Jose, pero... las piernas dicen que no...
Celeste Power, se esperaron todos y entraron juntos. Nosotros lo intentamos... pero nos fallaron las piernas (Foto: Gutis Couceiro)
En medio del puente, estiro y me pongo a trotar, las piernas van mejor y enfilo el último kilómetro con alegría. Me encuentro al Míster, que va recogiendo a sus pupilos, me anima a darle caña a lo que queda, y me pregunta por mi compañero de kilómetros, que va más atrás.
A ritmo de marcheta, enfilo el último kilómetro. (Foto: Gutis Couceiro)

Me acuerdo de mi gente de Meda y de las chicas que estuvieron este verano y que nos dejaron este otoño (Vicenta y Rosa, amigas de mi hermana).

Tras saludar a los compañeros, me voy en busca del Compañero, que ya va en la avenida final. Le acompaño unos metros y le dejo que entre solo en meta, con la satisfacción de encontrarse bien y no haber parado nada. Bien por él!!

En resumen, carrera 71 por una buena causa, que tiene visos de continuidad, según informó la organización y en la que esperamos volver a participar en próximas ediciones.

Cuando correr se hace en equipo: Carrera por parejas OBarcoNamora

El atletismo, salvo las carreras de relevos que se realizan en pista, es un deporte individual, ya que luchamos contra nosotros mismos, nuestros límites y contra el crono. Somos nosotros solos contra el mundo y las adversidades que nos encontramos en carrera.

Ésa es la teoría y la práctica salvo en una carrera popular: la Carrera por Parejas OBarcoNamora, una carrera diferente y divertida, en la que la lucha se hace entre dos, y entra en juego el ir acompasados en ritmo y cadencia de brazos, ya que vamos "atados" por la muñeca.

Tras un mes de enero sin carreras, salvo el Cross de A Rúa, decidimos marcar en rojo el 21 de febrero para ir hasta O Barco, mientras que algunos compañeros luchaban contra el crono en la Maratón de Sevilla.

Era la vuelta a dorsalandia de Juanma si exceptuamos la San Silvestre Berciana de diciembre. Había "miedo escénico" por casa porque desde la Vegan Trail de Castro Caldelas no se había puesto en la salida de una carrera, y tras un verano desastroso de problemas de salud extradeportivos, apenas podía correr más de 40-45 minutos seguidos. Asi que OBarcoNamora era una buena piedra de toque para ver dónde vamos, y tratar de no desanimarnos.

Por mi parte, la semana de entrenos fue la habitual, pero él recibió una inesperada visita: Señor Resfriado vino para quedarse con todo su esplendor. Apenas podía respirar y se dedicó al 100% a currar y a no entrenar. El domingo había algo de tregua, pero no la suficiente como para mantener un ritmo de carrera "alegre".

Y allí nos fumos, con las ganas de ver a los amigos, pasarlo bien,  hacer sitio para la paella del domingo y hacer algo de ejercicio. Con las últimas lluvias, una parte del circuito estaba impracticable, ya que el implacable Río Sil había invadido O Salgueiral, así que tendríamos que dar dos vueltas al Paseo del Malecón, que tanto recorro con los TrotADAS.
 
Foto de familia antes de salir. Gracias a Sonia de Promecom por la foto
Nos pusimos en la cola del pelotón, y tratamos de luchar contra los mocos, contra el tiempo, contra el desánimo. Hoy era lo que tocaba, una carrera de dos, animar al otro cuando las fuerzas flaqueaban. Tantas y tantas veces Juanma me hizo de liebre en las carreras y me animó para que no me rindiera. La continuidad en los entrenos hicieron que esta vez fuera al revés. El tiempo? lo de menos. Acompañados por nuestro amigo Parra en la bicicleta, fueron bajando uno a uno los kilómetros, para entrar en meta.
Que nunca falte la sonrisa cuando se trate de correr.

La Cofradía del Trote Cochinero acabó los 5 kilómetros sin caminar, y aunque con un ritmo más cochinero que otras veces, con mejor tiempo que en la San Silvestre. Misión cumplida!!!

A continuación, carreras infantiles de todas las categorías (como ocurre habitualmente en Valdeorras), medallas para los niños, trofeos para los más rápidos y sorteos de regalos de O Barco Aberto Centro Comercial, patrocinador de la prueba.

En definitiva, una carrera más para los Cerditos Voladores, la número 70 en mi cuenta particular, pero con las ganas de seguir sumando.

¿La próxima? los 5000 pasos contra el Cáncer, un 5K a favor de la lucha contra el Cáncer, que organiza Basurko en Ponferrada el próximo 13 de marzo. Allí estaremos.

Cambiando hábitos de entrenamiento

Nos habíamos quedado en la historia del Dorsal 301 en el Cross de Reis de A Rúa.

Lejos de “deprimirnos”, hemos resurgido como el Ave Fénix y hemos tomado cartas en el asunto: nos lo vamos a tomar en serio. J

Tras repasar horarios de trabajo, carreras varias y diferentes opciones, hablarlo con Álex, nuestro entrenador, hemos decidido apuntarnos al gimnasio. ¡¡¡Sí!!! Como los que se animan a apuntarse en enero, como si de un propósito de primeros de año se tratase.

Yo siempre fui "animal de gimnasio". En mi época de Madrid, cuando el trabajo me lo permitía, iba al gimnasio de mi barrio, en la Ciudad de los Ángeles. Allí me familiaricé con las máquinas de pesas y con las rutinas. Ya en Santiago, me pasaba casi 2 horas diarias en el Fontes do Sar, con clases dirigidas y rutinas de pesas. Las instalaciones eran magníficas y era un gustazo ir hasta allí.


La suerte que tengo, y lo que hará que me obligue a ir, es que el gimnasio, Bierzo Fitness Center (patrocinador de nuestro Club), me queda a unos 200 metros escasos de mi trabajo y a medio camino de casa. ¡¡Así no hay excusas!!

El planning nos obligaría a hacer algo todos los días excepto el sábado: lunes y miércoles, entrenamiento con Alex, martes y jueves, circuito de fortalecimiento en gimnasio; viernes, clase de Spinning, y domingo, tirada larga.

El spinning sustituye al entreno de carrera del viernes, que me resulta más difícil de cumplir, ya que el viernes me da más pereza salir a correr de noche. De este modo quemas todo lo acumulado a lo largo de la semana con una buena sesión de bici.

De momento lo vamos cumpliendo casi a rajatabla, estamos viendo los primeros resultados aunque, he de reconocerlo, las agujetas de los primeros días eran impresionantes… parecía Robocop!!!

Las tiradas largas se están llevando a buen ritmo (el previsto para Media Maratón), teniendo sesiones progresivas que fueron desde los 60-65 minutos a realizar tiradas por kilómetros a ritmo, que suman 75 minutos. Lo mejor de todo es que, desde que hago circuitos de fuerza en el gimnasio, la recuperación el domingo es muy buena y empiezo la semana de entrenos el lunes con buenas perspectivas.

Como el mes de enero no tenía demasiadas carreras de interés para mí, me centré en coger ritmo de kilómetros de cara a las carreras de primavera.

Este fin de semana se avecina la divertidísima carrera “OBarcoNamora”, en la que participamos por parejas, atados por las muñecas. Será el próximo día 21. Iremos a pasarlo bien, ya que Juanma está empezando a entrenar con cierta regularidad, y ya puede correr ininterrumpidamente unos 5kms a un ritmo razonable.

¡Nos vemos en O Barco!

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