Después de la Travesía de los Montes Aquilianos de la semana pasada, había que volver a enganchar con el running de nuevo, y qué mejor manera que ir hasta Gordoncillo para compartir el día con la gente de la Bodega Gordonzello, en una nueva edición de la Carrera Popular Entrecepas. Era mi carrera número 40 y quería que fuera en una carrera diferente, divertida, tal y como lo fue el año pasado.
Y allí nos fuimos cuatro compañeros de Ule Bierzo, a pasar un día entre cepas, barricas y botellas de vino. Madrugamos y después de casi hora y media de coche, llegamos a la Bodega, cuartel general de la carrera. Tras la espera por los dorsales, calentamiento (no demasiado, la verdad) y fotos de rigor antes de la salida.
Unos trescientos corredores salieron camino del pueblo para afrontar el único tramo de asfalto de toda la carrera. El primer kilómetro se realizaba en constante subida, hasta que se salió de Gordoncillo, camino de la Ruta de las Viñas.
Alcanzado el kilómetro 4, finalizaba ese camino, y tocaba bajar hacia el río, en un camino llano, abrigado del viento, con tierra más suelta. Al finalizar esa larguísima recta, llegando ya al kilómetro 5, se situaba el avituallamiento. Curva a la derecha y ¡¡sorpresa!! El río que no tenía agua el año pasado, venía cargadito. Seguro que alguno que venía lanzado habrá pasado por el medio sin reparar que a la izquierda había unas piedras para pasar despacio.
Una vez pasado el río, tocó nuevamente el recorrido complicado, piedra suelta, y subida, con más viento en contra. Cuándo se acabará esto?? Las piernas seguían sin responder demasiado. Opté por mojarlas un poco con el agua de la botella y alternar caminar y correr (luego me dijo nuestro entrenador que era normal que nos quedáramos sin fuerza después de Aquilianos).
Una vez finalizado el tramo "duro", quedaban los 3 kms de vuelta. Tocó llanear, y bajar hacia la bodega, con el aire de costado, lo que ayudó un poquito más, aunque los tiempos eran pésimos. La barriga daba unas señales que no me gustaban nada, porque tendría que parar de correr, así que tiré lo que pude para llegar a meta y parar el crono en un desastroso: 1h13.
Carrera acabada: la número 40 en poco más de 3 años, simplemente por diversión, ya que no pretendo ganar nada (en tal caso amigos).
Luego llegó el turno de los niños, que disfrutaron de una carrera más corta, pero igualmente emocionante.
Una vez acabada la entrega de trofeos y el sorteo de regalos, tocó paella con los amigos (viendo la final del Roland Garros), visita a la bodega y cata de tres de sus excelentes vinos: el Kyra (Albarín blanco), Gurdos (Prieto picudo rosado) y Peregrino Roble (tinto).
Un año más, la carrera es totalmente recomendable, por el entorno, por el esmero y la dedicación de la gente de la bodega, por la simpatía de Sira a la hora de enseñarnos la bodega y los comentarios de los encargados de las catas.
Como aspectos a mejorar son: agilidad en la entrega de dorsales, el vallado de la zona de meta (el personal no respeta que todavía estén llegando corredores y se mete en la recta de meta), la agilidad a la hora de repartir la comida y las bolsas del corredor (los últimos corredores casi nos quedamos sin bolsa).
Aún así, volveremos el próximo año!!!
Para finalizar, un recuerdo para mi compañero de rodajes, de entrenos, de carreras, que murió en acto de servicio la semana pasada: mi iPod!!! Durante los últimos 5 años vivimos muchas cosas y falleció por accidente en la lavadora tras los Aquilianos. ¡¡Te echaré de menos!!






